miércoles, 8 de noviembre de 2017

MI TRADICIÓN
















-No entiendo porque hacemos esto cada año. ¡Es absurdo!- exclamó el pequeño Gabriel con toda la vehemencia e ira que podía contener un niño de ocho años en su interior.

Las manos de Margarita temblaron y  el fósforo recién prendido casi se le resbala entre las manos. Lo apagó resueltamente mientras pensaba en cómo explicar a su hijo una vez más la importancia de todo aquello. Y aunque no conseguía que las palabras brotasen de su garganta, su mente, llevaba rato buceando entre sus recuerdos.

Hija de padre español y madre estadounidense criada en México, Margarita, nacida y criada en un pequeño pueblo de Valladolid,  creció con la certeza de que la verdad absoluta no existía. Tan sólo versiones certeras de una misma realidad.

La realidad era que en todos los países del mundo las personas se enamoraban, nacían, estudiaban, trabajaban, se morían… Lo que cambiaban eras las versiones. En unos países se amaba sin diques, mientras en otros podías ser perseguido según a quién amases. En unos, los niños nacían en hospitales de sábanas blancas rodeados de familiares y amigos mientras que en otros los niños nacían en medio de ruidos de bombas o con maldición según su sexo. Había países en los que estudiar era un privilegio y si eras mujer estaba prohibido mientras que cruzando el charco había gente desaprovechando ese derecho. Y así con todo. Hasta con la muerte.

Ella pronto  notó la diferencia entre sus padres a la hora de abordar casi todo, pero sobre todo con este tema. Su padre decía que había que honrar a los difuntos con flores,  recuerda como le acompañaba cada año a dejar flores al cementerio cada 1 de noviembre. Ramos enormes en este día, coronas de flores en los cumpleaños o aniversarios especiales. Flores sueltas cualquier domingo. Ella solía preguntar si los muertos podían olerlas. Pero la mayor respuesta que obtuvo eran reprimendas silenciosas.

Lo de su madre era otra historia, aunque era igual de inexplicable para ella. Cada año montaba un stand en casa en honor a sus fallecidos. Una especie de altar repleto de cosas que ella no entendía: Fruta para alimentar a los muertos, incienso encendido para que el humo orientase el camino de los fallecidos, agua para calmar la sed, flores, fotografías de los difuntos, figuras de santos…Su padre decía que más que un homenaje parecía una fiesta, casi un insulto. Y hartos de discutir sobre el tema habían optado por ignorarse esos días y no cuestionar las acciones del otro.

 Con el tiempo dejó de cuestionarlo, pero seguía sin entenderlo. Para ella los muertos estaban muertos, no veían si les ponías flores, o si visitabas sus tumbas. Ni mucho menos se dejaban guiar por el camino del humo, ni por la luz de las velas, ni alimentaban sus almas con sus platos favoritos. Así que lo dejó, con el tiempo dejó de acompañar a ambos y pasaba ese día como cualquier otro, a su aire, a su manera, viviendo.

Hasta que se fueron. Un día sus padres cruzaron ese umbral del que tanto se hablaba y la dejaron sola para siempre. Entonces descubrió ese vacío que nada podía llenar. Empezó a comprender las miradas perdidas en momentos especiales. Miradas de niebla que siempre parecían mirar atrás. Aprendió del confort de los silencios y  de la necesidad de hablar de ellos, de perdurar su recuerdo en la mente de su hijo, de rescatar sus costumbres y arrastrarlas a  su día a día, en un intento de mantener su esencia junto a ella.

Ahora cada año decoraba sus tumbas con flores, encendía velas, ponía fotos y figuras de santos. Había mezclado sus recuerdos para honrarlos a ambos. Le parecía más bonito así. Y cómo cada año, llevaba a Gabriel con ella para hacerle partícipe. Y aprovechaba para contarles a ellos acerca de los progresos de su nieto.

-¿Mamá? – La pequeña mano de Gabriel mecía su brazo llamándola.- Se dio cuenta de que llevaba rato perdida en sus recuerdos y que su pequeño aún esperaba una respuesta.


-Lo hacemos para que sigan vivos, si hablamos de ellos, si les hacemos partícipes de nuestras vidas es como si siguieran aquí. Es… es mi tradición cielo, ni mejor ni peor que otras, tan solo es la mía. Algún día encontrarás la tuya. Y, créeme, ese día, lo entenderás. 

sábado, 5 de agosto de 2017

IXTAB


Quizá era uno de los pocos lugares de su niñez en los que aún tenía un buen recuerdo. La playa Ixtab. Sus frondosas pinadas donde los turistas descansaban y se protegían del sol tras una jornada marítima. Las grandes dunas, donde el mar rompía sus olas meciéndolas en vaivén una y otra vez. El paraíso, decía su padre.

De niña para ella sólo era un nombre imposible de recordar. ¿Dónde veraneas? En Ixtab. Lograba pronunciar tras tres o cuatro intentos. Terminó por importarle poco el nombre y, cómo su padre, cuando se despedía de la ciudad hasta septiembre, decía que se iba al paraíso. ¿Eso era no? Días enteros jugando en la arena, haciendo castillos y fosos secretos. Entrando al mar con unos manguitos rosa chillón que su madre había encontrado adorables para ella. En definitiva días felices creando recuerdos de niñez tostándose bajo el sol- o bajo Lorenzo cómo su abuelo lo llamaba- cuando la vida parecía algo maravilloso que siempre sería así. Juegos, risas, familia y amigos. La mejor combinación.

Con el paso de los años, aquellas dunas recogieron muchas más cosas. El primer pitillo. Las primeras copas. Las primeras salidas nocturnas a recintos donde la playa quedaba en el olvido. Los primeros besos furtivos y las primeras lágrimas cuando la tinta azul de Romeo terminaba por desteñir mostrando su verdadero color.

También fue una época de aventuras. Aún recuerda las tardes investigando historias sobre aquel lugar. Cuando descubrieron por casualidad que Ixtab era la Diosa del suicidio en la mitología maya, esposa del Dios de la muerte, Chamer. Las leyendas contaban que aquel lugar fue rebautizado así por las esposas de los marineros que se ahorcaban en la pinada, esperando a que sus hombres volvieran de alta mar. Cuándo había tormenta y el mar se embravecía llovían los rumores de barcos hundidos, de marineros pereciendo en el océano. Y sus resignadas esposas y prometidas caminaban hasta allí con la esperanza de verlos regresar. Rogando para que todo fuera un mal sueño. Cuándo los días pasaban y nada cambiaba, sabían que sus hombres no volverían. Y con el paso de los días, los habitantes del lugar comenzaban a ver sus cuerpos colgados al vacío. 

Por eso bautizaron aquel lugar como la playa de Ixtab, en honor a aquellas parejas destrozadas por el mar bravío. En honor y memoria a aquellos amores tan fuertes que luchaban un pulso con la muerte dejándose vencer. Aún puede verse junto a sus amigas, imaginando historias e investigando en periódicos locales viejas historias, buscando resquicios de realidad en tanta leyenda. Puede parecer macabro, pero en aquella época en la que el desamor y los desengaños parecían lo peor que se podía vivir, buscar empatía y comprensión en otras historias parecía romántico, casi poético.

Quizá por eso había viajado hasta allí. Ahora lo comprendía. Sentada en las dunas mirando el mar, rememorando aquellos recuerdos, por fin lo entendía. Aquel lugar era el único sitio que la vida aún no le había mancillado con sus puñaladas. Y ahora, entrando en este mar, que parecía traer en sus olas ecos y lamentos del pasado. Se daba cuenta, aquel mar era el mejor lugar donde acabar. Así que siguió caminando, dejándose llevar. Hacia donde las olas la mecían, hacía esa línea del fondo del mar que se junta con el cielo. Hacia donde los cuerpos perecen, albergando en sus entrañas los cuerpos de otra vida destrozada. Regalando nuevas leyendas a Ixtab.


domingo, 27 de noviembre de 2016

HEROÍNA

Como una vasija que moldear. Como un montón de fango sin forma ni vida propia. Así se sentía entonces.  No había podido evitarlo, pero por más que intentó poner en práctica aquellas lecciones de identidad de sus clases de criminología, desistir empezó a parecerle la única opción.

“La víctima en reclusión debe aferrarse a su identidad”. “Cuánto más firme mantenga su mente más difícil le será a  su verdugo la dominación”.  Falacias. Eslóganes vacíos destinados a justificar una profesión en su opinión.

A veces, en la soledad de aquel cuarto, mirando aquellas mohosas paredes  recordaba con nostalgia la chica que fue. Aquella vivaz joven que empezó criminología con el fin de ayudar a salvar vidas. Lecciones, preparación física. Aquella inocencia que le hacía creer que toda esa preparación la convertirían para siempre en una heroína. De esas que ayudan a otras a salir del fango. De las que perseguían verdugos. Odiaba pensar que aquella chica que fue no entendería la mujer en la que se había convertido. O mejor dicho, en aquella mujer que él había creado.

Pero ocurrió. Aquella inocencia se la arrancaron de cuajo aquella noche en la que él decidió que sería suya. Ni siquiera le oyó venir. Caminaba de vuelta a casa cuando de pronto la golpearon fuertemente con algo contundente. Después de eso pronto se volvió todo oscuridad.

Cuando despertó ya estaba allí. Entre aquellas paredes que parecían empequeñecer la habitación cada día que pasaba. Entre aquellos muros que podía tocar con ambas manos si se estiraba un poquito. Aquellas paredes cubiertas de moho y humedad eran su nuevo hogar. El mismo hogar que había aislado sus gritos, su llanto y sus súplicas rogándole que parase. Deseando que alguien la oyese y acudiese a salvarla.

Pero nadie apareció nunca. Nadie apareció para evitar convertirla en vasija. En una vasija en la que él entraba y salía cuando quería. Sin pedir permiso. Sin hacer caso a sus negativas y súplicas. Visitarla cada noche parecía ser su pasatiempo favorito.  Nada cambiaba, él parecía disfrutar con cada grito. Con cada llanto. Entraba, hacía uso de su vasija y se marchaba cerrando la puerta con llave. Así era su rutina.

Hasta que ella dejó de gritar.  Hasta que sus llantos pasaron a ser sollozos en silencio. Él pareció notar el cambio. Su actitud no cambiaba ciertamente, le gustaba seguir torturándola, pero cada vez prolongaba más su estancia en la habitación tras terminar. La observaba, se recostaba a  su lado. Parecía que había encontrado su hogar. Parecía feliz con aquella muñeca creada a su gusto.

Y aquella confianza, fue su mayor error. Una noche le oyó dormirse a su lado. Le parecía el colmo.  Ahora también quería acabar con su soledad. Con aquella soledad en la que se refugiaba cuando él se marchaba. Se dio la vuelta mirándole enfurecida y entonces notó algo. Algo brillaba en su cuello. Llevaba atado a un cordón plateado una llave.

Su pulso se aceleró.  Sus pensamientos iban a mil por hora. ¿Podría lograrlo? ¿Podría conseguir huir sin hacer ruido? Pero… ¿Y si se despertaba? Puede que fuese su fin. Entonces volvió otra vez como una visión a su memoria aquella chica llena de ilusiones que un día fue. Y pensó que tal vez su fin ya había llegado lo lograse o no. Y que puede que si conseguía escapar jamás volviese a ser aquella chica pero bien podía ser otra. Mejor o peor pero quien ella quisiese.

No recuerda mucho más después de aquello. Todos son imágenes borrosas de la lentitud con la que abrió la puerta.  De la carrera. De su aliento fatigado al dar apenas unos pasos. De las ramas que arañaban sus piernas desnudas al tropezar. De aquellas linternas de unos campistas que la cegaron. De su auxilio. De las sirenas de policía, de la ambulancia.

Todo eran preguntas. Peticiones para que contara su historia una y otra vez. Hombres de negro que querían que volviese sobre sus pasos recreando su huida. Para encontrarle, decían. ¿Cómo podían pedirle que volviera a su prisión? Todo parecía un chiste mal contado.

Hasta que un día, aquellos trámites dieron su fruto. Le encontraron. Aferrado al colchón en el que ella dormía. Flashes y portadas coparon su historia durante un tiempo y después todo cayó en el olvido. La vida seguía aunque ella no pudiera seguirle el ritmo. Aunque sintiese que parte de ella había quedado para siempre atrapada en aquel zulo.

Durante mucho tiempo las pesadillas embargaron sus noches. Se despertaba sudorosa y gritando pidiendo auxilio. Hasta que decidió contar su historia. Un día volvió a aquel edificio en el que ella soñó convertirse en heroína.  Y lo que iba a ser una conferencia más, con el fin de que los que iban a dedicarse a salvar vidas obtuviesen un punto de vista cercano de la víctima se acabo convirtiendo en su sanación. Aquellas charlas que a veces se alargaban por sus silencios y su voz entrecortada, terminaron por recordarle algo muy importante: Si, había sido recluida. La habían violado, pegado, torturado y convertido en un objeto inanimado. Pero se acabó. Ella estaba aquí, libre, empezando a vivir de nuevo a su antojo. Ella había ganado y él no. Él era un verdugo recluido donde ya no podría torturar a nadie más…y ella, ella era una heroína.





viernes, 18 de noviembre de 2016

SALIR A LA SUPERFICIE

Nunca se había parado a pensarlo hasta entonces pero era cierto, la soledad tenía sabor, un pequeño y amargo gusto a frío y humedad. Nunca había imaginado que pudiese sentirse físicamente algo que te destrozaba por dentro.  Pero así era. Los anhelos, remordimientos y vacíos que sentía por dentro, también podían torturarla por fuera.

Y la tortura…a veces duraba demasiado. Durante mucho tiempo odió los días lluviosos. Y no era para menos, un día lluvioso significaba aromas gélidos que le traían recuerdos amargos. Recuerdos de otra vida. De otra mujer.

Recuerdos de los zapatazos en el pasillo cuando llegaba a casa. De los murmullos de los vecinos vaticinando la batalla. Del tintineo de las llaves que no encuentran la cerradura. Del silencio de aquel piso que cada vez era más celda y menos hogar.  De los gruñidos que hacían la vez de saludo. Y de la vacilación.

A veces creía que nunca lo olvidaría, que esos malditos eternos segundos de vacilación la acompañarían para siempre. Esos segundos en los que ella sabía, en lo más profundo de su alma, con ese nivel de certeza que pocas veces nos acompaña  en la vida que volvería la pesadilla de nuevo. Y nunca fallaba, tras unos segundos la guerra comenzaba, y con ella las patadas, los insultos, los tirones de pelo, los empujones…


Hasta que su verdugo decidía que tenía que parar. Entonces comenzaban las lágrimas y sollozos en silencio, con cuidado de no enfurecer a la bestia. Y tras eso, los lentos pasos que traían al monstruo de nuevo, disfrazado de culpa y arrepentimiento. Un disfraz  impostado, tejido a base de intentos un día tras otro, pero que conseguía hacerla callar y que escuchara. A veces si cierra los ojos aún puede oírle susurrar:

-Perdóname mujer… Ha sido  un día duro. Estaba agotado.

-Sabes que no quería. No sé que me ha pasado.

Y así un día tras otro. Como si su vida fuese una pesadilla sin fin,  un día entero ardiendo en el infierno y que al llegar a la medianoche rebobina y vuelve a empezar.  Vuelta a la lava, a la tortura. Vuelta a esa soledad tan húmeda y fría.

Hasta que una tarde,  tras los sollozos  después de la contienda abrió la ventana y dejó entrar la brisa fresca. Y fue como tomar una bocanada de aire al salir a la superficie tras mucho tiempo bajo el agua.  Como soltar un suspiro  aliviador que no sabías que estabas conteniendo. Respiró quedamente y observó  a su alrededor.  Hacía un bonito día. Con el ajetreo y bullicio habitual de la ciudad, tráfico, personas de un lado a otro, obras, pero bonito al fin y al cabo, soleado, una tarde agradable arrebatada a la primavera.  Y en medio de tanto bullicio se dio cuenta de algo.

Todos parecían felices, incluso algún malhumorado que parecía haber olvidado la sonrisa en casa parecía feliz, los niños jugando, los ancianos hablando mientras cuidaban de los niños,  los obreros bromeando. Todos.  

Por un segundo se cabreó.  ¿Por qué no podía ella estar ahí abajo? ¿Por qué era presa sin haber cometido delito alguno?  Hasta que se dio cuenta que tal vez, la felicidad es una elección y no una meta utópica. Y que tal vez toda esa gente que sonreía también había sido esclava alguna vez. Hasta que rompieron sus cadenas y salieron a la superficie.

Se marchó esa misma tarde. Hizo las maletas, cogió el móvil y se encaminó hacia la puerta. Vaciló por un segundo cuando estaba junto al resquicio. Vio sus llaves  en la mesita de la entrada, esas llaves que siempre habían simbolizado su hogar y  por un segundo pensó en dar la vuelta.  Hasta que recordó que ninguna prisión puede ser un hogar. Y se marchó sin mirar atrás.

Ese día pidió ayuda. Y es curioso, nunca había imaginado que tenía tanta gente dispuesta a apoyarla. Pero así era. Y aún lo agradecía. Habían sido de gran apoyo cuando creía venirse abajo. Cuando sentía que su nuevo mundo se derrumbaría como un castillo de naipes. Porque a pesar de la fuerza y valentía de la que hizo acopio aquella tarde, fueron muchas  las noches  que pasó asustada tras su huida. Los ataques de pánico cuando escuchaba cerrar una puerta. Y los flashback que llegaban a su memoria cuando oía gritar a sus nuevos vecinos.

No había sido fácil. Fue un camino largo y espinoso plagado de recuerdos. De miedos. Y de tardes húmedas y frías que la evocaban de nuevo a su prisión. Pero lo había conseguido. Ya no quedaba nada de aquella otra tan suya, tan intima y tan lejana a la vez. Porque ya no era aquella mujer. Había forjado una nueva en el camino, fuerte  y valiente, que pasara lo que pasara nunca olvidaba respirar y sonreír. Como aquella tarde en la que al hacerlo, comenzó su propio camino hacia la felicidad.




martes, 23 de agosto de 2016

EL TIEMPO



Dicen que el tiempo lo cura todo. Y quizá sea cierto si con el tiempo nos convertimos en necios más preocupados por el miedo al ridículo que por ser y actuar de verdad.  Pero si por un segundo somos puramente realidad, gritaremos bien alto que es mentira. El tiempo no cura nada.


Nadie te cuenta que el tiempo no soluciona los errores. Ni mitiga la crudeza de sus consecuencias. Nadie habla de como la culpa puede convertirse en losa. Lo mismo ocurre con la vergüenza, que en algunos casos no es más que una mala versión de la primera.  Pero ambas son losa y cemento. En el pecho. Aplastándote. 

Nadie te dice que tu confianza en el ser humano tras una decepción no será reconstruida si no trabajas y pones empeño en ello. No te cuentan que volverás a sentir vértigo cada vez que entregues tu corazón. Ni tampoco que una parte de ti siempre será aquel adolescente asustado al rechazo auxiliando aceptación con la mirada.

No, no hay solistas que canten al fracaso. Ni escritores que hablen de desdicha. Y si los hay, ninguno ocupa las portadas destinadas a la grandeza. Ni obtienen cinco minutos de prime time

Supongo que a estas alturas de sobra es sabido que nadie quiere que le hagan pensar. O sentir. Para el caso es lo mismo.  ¿Quién va a querer evadirse de su rutina leyendo o escuchando realidad? Supongo que nadie. Es más fácil engañarse.

Es más sencillo pretendernos buenas personas mientras con un movimiento leve de cabeza escuchamos a otro. Perdón. Mientras decimos que escuchamos. Porque si lo pensáis, el 90% de las respuestas a un discurso cargado de problemas es "No te preocupes. El tiempo lo cura todo". O todos somos un único motor o todos mentimos como bellacos. 

Quizá no haya remedio. El ser humano, en sus instintos más primarios, es envidioso y egoísta por naturaleza. Y puede que la mentira vaya asociado a todo ello. Sería demasiado utópico pretender cambiar eso. Pero si podemos hacer algo.

Rescatemos cinco minutos de nuestro tiempo diario.  Vamos a gastarlos en decirnos la verdad. Aquí va una: El tiempo no cura nada, ni lo pone más fácil. Tan sólo retrasa lo inevitable con parches cargados de espinas que acabaran por hacernos sangrar.

jueves, 4 de agosto de 2016

Botón Rojo


Ojalá. Ojalá se pudiera. Ojalá todos naciésemos con un mando a distancia que nos acompañase toda la vida. Y no para mejorar nuestra vida, no. Soy de las que piensan que si eliminásemos de nosotros o de nuestros días lo que nos disgusta ya no seríamos nosotros. No, no necesito un mando para mi vida, pero sí para influir en la vida de los demás. Me parece más importante.

Pensadlo con calma, ¿No os da rabia que la vida se cebe con alguien a quien queréis? ¿No os entran ganas de gritar al cielo pidiendo explicaciones cuando veis que una persona sencillamente buena da un traspiés tras otro? A mi sí.

Me da rabia. Me corroe por dentro. Es sencillamente injusto, tan injusto como dejar de respirar. No sé si lo sabéis pero hay gente que si las observas detenidamente, puedes verle el corazón. En serio. Se puede. Lo he visto. Desgraciadamente no en demasiada personas, pero se  puede. Hay gente que se levanta cada mañana y lleva consigo todo el día el corazón asomando, en sus ojos, en sus manos. Esa clase de gente que pone el corazón en todo lo que hace, esa clase de gente que tras cinco minutos te hacen decir: Joder tenían razón. La humanidad es esto. Aún merece la pena estar aquí. ¿Conocéis al expresión es gente de palabra? Bueno, pues la clase de gente de la que hoy os hablo, es aún más especial, es gente de corazón. Por eso es tan injusto que no todo les sonría.

Por eso me encantaría tener un mando a distancia. Para ayudarles a recibir lo que merecen. Sería un mando codiciado. Aunque no sería nada especialmente elaborado. La vida ya es suficientemente complicada como para que dejar que la tecnología nos la complique aún más. Dos botones bastaría. Uno negro para eliminar. Pulsar y adiós. Adiós dolor, adiós malas noticias, adiós problemas. Y otro rojo para todo lo contrario. Uno rojo que al pulsarlo todo sea felicidad, oportunidades, momentos especiales, sonrisas. Y sí, sería rojo, nada de verde esperanza.

Mejor un rojo para eliminar el miedo. ¿Os acordáis de desayuno con diamantes? "Días rojos. Días en los que de repente se tiene miedo y no se sabe por qué".  Grandiosa escena. Todos hemos tenido días así. Así que sería grandioso que nuestro botón de la fortuna fuese rojo. Sería como ganarle dos veces al miedo. Mejor aún.

Sé que todos pensáis que estoy loca. Que es imposible. Incluso muchos no estaréis de acuerdo conmigo. Pero creedme, si tuviera tres deseos, ese sería uno de los que pediría. Me he hartado de lo puta que es la vida. De su ensañamiento, de su crueldad y de su injusticia. Sobre todo con la gente especial, con la gente de corazón, que es más o menos lo mismo.

¿Hay algún lector por ahí tan loco como yo al que le encantaría tener este mando? Contadme, aún falta mucho para amanecer de nuevo en la realidad. Ayudadme a seguir soñando esta noche con las maravillas de un mando así. Yo lo tengo claro, si alguien lo inventa: Me lo pido.



Para Daniel Velarde, @danivr24 la persona más especial, más de corazón que he conocido en los últimos tiempos. Tenlo claro Dani, si yo tuviera ese mando, pulsaría el rojo a tu favor a menudo.







domingo, 29 de mayo de 2016

VOLVEREMOS




Y llegó el día, dos años después nos enfrentamos de nuevo en una final de Champions contra el Real Madrid, el gran rival para nosotros. Y dos años después volvió a pasar. El Real Madrid se proclamó campeón de la Champions, se llevaron la undécima. Mi enhorabuena nuevamente para ellos, para el club y su afición.
Nosotros, una vez más volvimos a rozar el cielo y caer al infierno. Dos años después volvimos a perder una final de Champions contra el mismo rival y prácticamente de la misma forma, no idéntica ciertamente, pero si dolorosamente similar.
Tremendamente cierto lo de dolorosamente similar, no hay más que ver las  amargas lágrimas del niño anoche en el campo, los ojos bañados en llanto de Koke,  la mirada perdida y bañada en lágrimas de Juanfran o de Griezmann, incluso el llanto de ex compañeros que vieron el partido desde la grada como Mario Suarez.  
Duele por muchas cosas, y quizá lo más injusto de anoche fue que le tocara a Juanfran fallar el penalti de la tanda y echarse la culpa sobre los hombros.  A Juanfran, un jugador que  llegó dispuesto a que la grada olvidase su pasado madridista, y lo consiguió, vaya si lo consiguió. Luchando como el que más en el campo, entregándose al club y a la afición, llevándonos siempre por bandera a lo más alto. Juanfran, no creo que leas jamás esto, pero desde aquí repito lo que dije anoche, la cabeza bien alta que todos los atléticos estamos muy orgullosos de ti.
No sé que duele más, si la derrota o darnos cuenta una vez más de la cantidad de gente que aún disfruta menospreciando al Atleti, empeñados en tratarnos como un equipo de segunda categoría, aleccionándonos  y tratándo de que nos contentemos y estemos orgullosos de haber llegado porque “Habéis perdido contra el Real Madrid”, “Era muy difícil ¿Que esperabais?”, ó “Dos finales en dos años, está muy bien”. Premios de consolación, palabras decoradas de ánimo pero que esconden un turbio mensaje de infravaloración a un club que ha demostrado sobradamente que es un equipo con hambre de títulos. Que ha demostrado que ha vuelto para quedarse y para seguir peleando junto a los más grandes. Que ha demostrado que puede ganar y echar de competiciones a los sobradamente conocidos como los campeones.   Que ha vuelto para seguir siendo criticado, por su actitud, por sus palabras, por su juego...Porque no importa lo que hagamos, nuestro juego tan solo es valorado cuando perdemos, eso sí, “Vaya juego más sucio” tenemos cuando ganamos a los campeones. Cuanto menos es curioso.
Señores, lo de anoche fue tremendamente doloroso. Y me reafirmo nuevamente en que sólo los que seáis del Atleti podréis entender como nos sentimos. Pero dentro del dolor, sigo tremendamente orgullosa de ser del Atleti, y no por las razones que todos se empeñan en que proclame, no estoy orgullosa porque el Atleti haya llegado y perdido contra un grande. Estoy orgullosa del Atleti porque sé que se volverá a levantar, porque lleva ascendiendo y cayendo del cielo al infierno durante toda su historia, y siempre ha vuelto a resurgir. Estoy orgullosa de un equipo que bajó a segunda división y batió el record de abonados. Estoy orgullosa de un equipo que pasó años en mitad de tabla peleando en puestos de descenso escuchando como nos llamaban el pupas con desdén. Estoy orgullosa de un equipo que pasó catorce años perdiendo contra el máximo rival mientras nos pedían “Un rival digno de un derbi” y aún así seguían año tras año, intentándolo para volver catorce años después a romper la maldición en una final y en su campo. Estoy orgullosa de un equipo que año tras año acaba teniendo que reinventarse tras la venta de un jugador importante. Venta tras la que tienen que tratar de recuperarse mientras oyen “Madre mía, sin él no seréis nada, ahora sí que volvéis a caer”. Y mira por donde, se acaba reinventando  y creando nuevas leyendas de nuevos jugadores.
Estoy orgullosa de un equipo que no se contenta con cánticos de “Otra os llegará”. “La mala suerte se ha cebado con vosotros”. “La historia os debe una Champions”. Y mira no, por muy dolorosamente crueles que hayan  sido estas derrotas, la historia no nos debe nada. Como diría el gran Luis Aragonés “Las finales no se juegan, se ganan”. Y eso debimos hacer nosotros anoche. Y hace dos años, y en el 74. Yo no quiero que el Atleti gane una Champions porque el fútbol se la deba. Hemos perdido otra vez señores. Si, y duele, creo que jamás me había dolido tanto, pero no me canso de repetirlo desde anoche, cabeza alta y a seguir luchando que si queremos una Champions tendremos que pelearla y ganarla, ni el fútbol ni la historia nos la regalará.
Es en partidos como este cuando me acuerdo de un spot maravilloso del Atleti que decía: “El Atleti te mata. Te da la vida”. Y siempre lo recuerdo pensando: ¡Cuánta razón! El Atleti es capaz de matarte y darte vida al mismo tiempo. Es capaz de llevarte al cielo y hacerte disfrutar de una victoria conseguida con esfuerzo y con muchos a nuestras espaldas que no creyeron en nosotros. También es capaz de llevarte al infierno en el peor momento, en el más crucial, recordándote que no importa cuánto luches a veces incluso luchando y trabajando, inevitablemente la batalla final te puede salir mal, puedes perder. Como en la vida, como en la vida misma, en la que a veces no importa cuánto trabajes, los golpes son inevitables.
Me dijo alguien que cada año soy más del Atleti, quizá porque cada año vivo cosas nuevas en la vida, injustas, justas, bonitas y dolorosas, y realmente no es la primera vez que pienso que sí, que tenían razón, que el Atleti es una forma de entender la vida. O quizá porque también es cierto- todos los que somos del Atleti lo sabemos- que es un sentimiento que te nace sólo, al Atleti le quieres o no le quieres. Te nace amarle o no te nace. Le admiras o no le admiras. Hasta el final, hasta las últimas consecuencias. Y eso lo sabemos todos a los que nos nace desde dentro, los que no podemos explicar lo que sentimos siendo del Atleti,  los que sabemos que por mucho que intentemos explicarlo nada de lo que digamos se acercará ni a la idea.
Soy del Atleti desde que tengo uso de razón. También soy hija de madridista. Quizá por eso tengo tanto respeto al rival. A pesar de vivir la liga con el máximo rival y las consiguientes disputas que eso conlleva pero… ¡Qué bonito es vivirlo contigo! Aunque seas del eterno rival.
Anoche, el Real Madrid ganó la Champions. Se llevaron la undécima. Enhorabuena a los madridistas. Enhorabuena papá.
Y a ti Atleti que te voy a decir...Que aunque nadie lo entienda estoy tremendamente orgullosa de ti. Gracias por regalarme tanto. Gracias por matarme y darme vida al mismo tiempo. Volveremos Atleti, con la misma fuerza y el mismo ímpetu. Quizá con más. Porque seguiremos soñando, seguiremos creyendo y lo que es aún más importante: Seguiremos peleando, con coraje y corazón, claro que sí.  ¡Aúpa Atleti!. Hasta el final.

domingo, 3 de enero de 2016

AYÚDEME

-¿Como te encuentras Lucía?
-Bien
-Recuerda que puedes ser sincera,nada de lo que digas saldrá de esta sala. Estas aquí para superar lo que te ocurrió. Para lograr ...
-(Interrumpiendo)¿Lo que me ocurrió? Lo que me ocurrió tiene un nombre.
-¿Y cuál es? Dímelo tu.
-(susurrando) Me violaron.
-No hagas eso, no te trates así. No eres tu quién tiene que sentir vergüenza o miedo. Al contrario, son ellos los que deberían sentirlo. En cuatro días se celebra el juicio para juzgarles. Pagarán por ello. Por lo que, cuéntame, ¿Como te sientes al respecto?

¿Que cómo me siento? No lo se. ¿Acaso se puede sentir después de estar muerto? Vale, técnicamente no lo estoy pero...una parte de mí sabe que me mataron, en el fondo de mi alma sé que aquella noche me quedé para siempre en aquel callejón...

Ni siquiera recuerdo como me sacaron de allí, tras los últimos golpes no recuerdo nada más, el doctor me dijo que me desmayé y que la pareja que me encontró me llevó apenas sin vida al hospital, -Has tenido mucha suerte- Se atrevió a decir. ¿Suerte?.  No sé quién enseña a los médicos el trato con el paciente. Pero algo falla. No puedes decirle a una persona tras sufrir una violación múltiple que ha tenido mucha suerte. 

En fin. Supongo que para alguien que se dedica a salvar vidas, es difícil digerir que yo prefiriese haber muerto aquel día. Pero...¿Cómo no desearlo?  Aún puedo sentir sus manos en mi cuerpo. Aún me despierto por las noches gritando tras revivir aquella noche una y otra vez. No puedo sentarme frente a alguien que esté tomando  una copa, porque su acción me evoca  a los olores de aquel día...a sus alientos a alcohol mezclados con el orín de aquel lugar...

Claro que prefería morir. Aún lo deseo. Aunque no pueda decirlo en voz alta. ¿De que serviría?. ¿Para más charlas de tormento?. Para oír mas veces: "Tienes que superarlo". "No les dejes ganar". "Saliste con vida aquella noche, eso es lo más importante"...Aquella noche, cómo si el infierno hubiese acabado aquella noche...

Con que rapidez olvidan o fingen no conocer las pesadillas, el miedo a salir a la calle, el temblor de mis manos mientras leía el resultado del test de embarazo. Los meses de pruebas y de seguimientos para corroborar posibles signos de enfermedades de transmisión sexual. Los interrogatorios constantes de la policía. Las ruedas de sospechosos. Las miradas constantes de compasión...


-Lucía vamos. Cuéntame cómo te sientes. Tan sólo si lo haces podré ayudarte.
-Usted...¿Usted quiere ayudarme?
-Sí. Quiero hacerlo, pero no puedo hacerlo sin tu ayuda
-Ayúdeme. Máteme. Máteme de una vez.






martes, 8 de diciembre de 2015

EL VERDUGO

Todos suplicaban. Aunque no dijesen nada. Todos, absolutamente todos, tenían en su mirada un grito apresurado de auxilio. Una llamada sin respuesta. Una oración sin penitencia ni perdón. Pero nunca había respuesta. Todos eran despojos de la humanidad y a nadie les importaban. 

A veces se preguntaba si los que querían sus muertes sentían lo que él cuando les inyectaba la poción letal. "Poción". Le gustaba llamar así a la inyección letal. Era otra manera de tortura. Burlarse de ellos hasta que la inyección llegaba a sus entrañas y les arrancaba el último suspiro.

Veía sus frentes sudorosas conforme se acercaba la hora indicada. El tembleque de sus dedos. El giro de sus ojos alrededor de la sala buscando compasión. Y le encantaba. Disfrutaba viéndoles sufrir. Saboreaba cada minuto de sus últimos alientos. Y abandonaba la sala contando los minutos para la siguiente ejecución.

Nunca se quedaba a oír los chascarrillos de los guardias: "Se lo merecía", "Hizo daño a mucha gente", "Era el demonio en persona". Valientes cobardes-pensaba-. Todos se sentían libres para despotricar una vez pasada la ejecución, pero bien que se escondían y giraban el rostro para no verles morir. 

Jamás lo entendería. ¿Cómo podían perderse semejante espectáculo?, ¿Quién podía darle la espalda a algo tan hermoso? "Hermoso". La muerte lo era. Estaba firmemente convencido de que en el último suspiro de otra vida se escondían todos los motivos por los que valía la pena vivir. 

Y había algo más. Cada nueva ejecución, cada nuevo espectáculo, era un regalo. Rejuvenecía con cada poción. Y además  le pagaban por ello. Podía matar sin mancharse las manos. Podía saborear tranquilamente los últimos suspiros de otras vidas sin miedo a ser atrapado y con la convicción de que no será esa la última vez que roce la felicidad, en pocos días habrá otra. Con el cadáver aún caliente, irán preparando la nueva inyección. 

Una nueva inyección que caerá en sus manos para recordarle que, a veces, matar, sí que está permitido. Él, cómo verdugo, puede hacerlo. Y le apasiona.





viernes, 7 de agosto de 2015

IDOLATRAR






-Fue culpa mía.

-¿De que estás hablando? Pero si fue el quién...
-Eso da igual, fue culpa mía.
-¿Por qué?
-Le idolatré. 
-¿Co...cómo dices?
-Que le idolatré. ¿Quieres un consejo de esos de los que a pesar de lo que te cuente nunca usarás? Jamás idolatres a nadie.

Idolatrar. Esa es la palabra más peligrosa que existe. Jamás idolatres a nadie. Si quieres seguir siendo estable emocionalmente, escúchame bien: No lo hagas. Porque si lo haces caerás a un precipicio de difícil retorno. Y créeme, no te gustará.

Y si no me crees haz un ejercicio de memoria. ¿Cuántas veces has dicho eso de "me ha decepcionado? Demasiadas. ¿Verdad? Pues déjame que te diga que ese sentimiento nunca fue culpa  de la persona dueña de tus lamentos, la culpa fue tuya.

En algún momento en lugar de aceptar, elegiste idolatrar. Y ese día cavaste tu propia tumba. Piénsalo: Esa persona no cambió. Simplemente nunca fue como la veías. Fuiste tu quién, consciente- o inconscientemente- puso palabras e intenciones que anhelabas en  los versos que recitaba al dirigirse a ti.

¿A que nunca te dijo que te quería? Si lo piensas con calma verás que aquellos dardos tan sólo eran la respuesta a una pregunta que siempre parecías exigirle para que todo fuese bien. O tal vez ni eso. Tal vez nunca te lo dijo pero tu dibujaste ese amor en mil idiomas en cada uno de sus actos, porque según tu, esos actos demostraban que te quería...

Por no hablar de sus defectos. Siempre estuvieron ahí. ¿O que crees? ¿Que un día al despertarse los trajo consigo tras una jugarreta de Morfeo? Él ya era todo lo que ahora no te gusta. El problema es que en lugar de tratar de conocerle y aceptarle cómo era decidiste cambiarle.

 Si, vale, nunca se lo pediste. Pero... ¿Que pasa con todas las cosas que nunca ha sido y que tu veías en él? No te engañó, no fingía para gustarte. Fuiste tu quién le cosió rasgos que no tenía para crear al ser que anhelabas. Por no hablar de todo lo que disculpaste mirando hacia otro lado mientras susurrabas: "Ya cambiará cuando llevemos más tiempo juntos". CAMBIAR. Como si fueses un ser divino digno de que las personas modifiquen su vida a tu paso. Aprende esto cuanto antes: Nadie debe cambiar por nadie.

Creaste ante tus ojos a un ser perfecto, y fue ese ser de quién te enamoraste. O mejor dicho a quién idolatraste. Por eso ahora no reconoces a quién había detrás de tu castillo de naipes. Nunca le conociste, nunca le aceptaste y por tanto, ahora ya no sabes cómo quererle así.

Él no sólo no existía tal como le veías sino que además le idolatraste. Decidiste que tenía que ser perfecto sin darle opción a equívocos, confusiones y cambios de opinión. Sin pararte a pensar en lo injusto que era eso. Ahora te has caído de esa nube y el golpe ha sido devastador. Y lo que lo  hace todo menos llevadero, es que ha sido culpa tuya.

Aprende a conocer, a aceptar y a amar, en lugar de a idolatrar. No olvides que hasta la persona más maravillosa del mundo se equivocará y  te hará daño. Porque las personas no somos ni ángeles ni demonios. Ya lo dice el refrán: "Así es la vida. A veces somos el cuchillo y otras la herida". Pero eso es algo para otro día.








lunes, 6 de abril de 2015

PREMIO BLACK WOLF BLOGGER AWARD


Bueno mi sorpresa de hoy ha sido ser nominada a este premio entre blogueros por parte de Daniel Velarde @danivr24 ¡Muchas gracias Dani por la nominación! Me alegra que te guste el blog, gracias por seguirme y encontrar interesante este intento aficionado de escritora ;)

REGLAS DEL PREMIO

1) Poner la imagen del premio
2) Escribir y publicar lo que sientas,lo que te motiva este premio y agradecer públicamente a quién te nominó
3) Nominar a 15 blogs para el premio
4)Notificárselo a quién has nominado

MI RESPUESTA 

Me gustan mucho este tipo de iniciativas ya que más allá del premio que es algo simbólico evidentemente, es una manera de por un lado tener un detalle con aquellos blogs que más te gustan permitiendo con su nominación que éstos lleguen a más gente y por otro, para los lectores, tienen la oportunidad de conocer otros tipos de blogs que les pueden resultar interesantes y que de no ser así probablemente no los encontrarían de manera fácil.

Y esto no lo pienso sólo de cara al resto de blogueros o lectores que puedan leerme sino también hacía mi ya que de este modo me he tomado estas nominaciones cada vez que he sido nominada a algún premio en alguno de mis blogs, en todos los casos me he sentido muy agradecida de que alguno de mis "compis" blogueros haya pensado en mí en estas iniciativas porque significa que en algún momento alguno de los contenidos del blog por el que me han nominado les ha gustado y eso para los que dedicamos esfuerzo y tiempo en llevar a caso esta tarea es muy gratificante.

Con respecto a mi nominados, he de decir que en este caso no serán 15 nominados, con todo el respeto del mundo a las reglas y a la persona que las crease en su momento me parece más adecuado nominar a los blogs que a mi más me llegan y que considero imprescindibles que la gente conozca en lugar de buscar 15 a la fuerza y que algunos solo estén en la lista porque había que cubrir una plaza. Además ya os aviso a los que sigáis tanto este blog como mi blog sobre libros, que alguno de los nominados ya os sonarán si leísteis la entrada del "Premio Liebster Award" por el que me nominaron en mi otro blog http://librosqueleerantesdeestarmuerto.blogspot.com.es/2014/12/premio-liebster-award.html  pero que naturalmente me siguen encantando y por eso también están en esta lista, además de que en esta hay algunos blogs nuevos que estoy segura de que os resultarán interesantes.

A las personas que voy a nominar decirles que están en esta lista porque me encantan sus respectivos blogs y que por supuesto no tienen porque seguir con esta cadena sino les interesa ( o si ya han sido nominados, que ya os digo que habrá algún caso) sino que se lo tomen como un regalo de su "compi" bloguera. ¡Un abrazo enorme a todos!

NOMINADOS

EL BLOG DE JOSÉ ANTONIO DEL POZO http://elblogdejoseantoniodelpozo.blogspot.com.es/ es el blog de  @joseantoniodelp  un blog sobre política, literatura, cine y sociedad.  tiene una temática muy variada, lo que le hace ser un blog muy enriquecedor y muy grato en su lectura. Además cuando le leáis percibiréis una correcta técnica en sus entradas, esto es porque José Antonio, además de bloguero es escritor tiene un libro maravilloso llamado "LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON INFULAS"  cuya lectura recomiendo a todo el mundo por lo que también tiene un huequito en mi blog sobre libros. http://librosqueleerantesdeestarmuerto.blogspot.com.es/2015/01/las-historias-de-un-bobo-con-infulas.html En el blog encontraréis más información sobre él y sobre como adquirirlo además de los diferentes artículos sobre los que José Antonio nos escribe a diario. 

CINEMELODIC http://cinemelodic.blogspot.com.es/ es el blog de @Mrsambo92    lo he dicho más de una vez y lo repetiré las veces que hagan falta: Cinemelodic es  el mejor blog de cine de la red, a los amantes del cine puedo aseguraros que una vez entréis no podréis salir de él y se os irán horas y horas leyendo las maravillosas críticas que tiene en él. Su propietario además de talento le pone a cada entrada,mucho trabajo,mucho esfuerzo,mucha ilusión y muchas ganas lo que convierte este blog en un blog de cabecera imprescindible para todos. Gracias Sambo por el esfuerzo que pones en tus entradas y por todo lo que aprendemos contigo, eres el espejo en el que me miro para seguir aprendiendo y mejorar, tu lo sabes ;)


CORAZONES DE ACERO, ALMAS DE CRISTAL https://corazonesdeaceroalmasdecristal.wordpress.com/ el blog de  @CliftJose    un amante la fotografía y la poesía que nos regala bellos paisajes y versos  en este universo de la red. Y que aunque a veces desaparece, por suerte siempre vuelve con nosotros para hacernos estos regalos, gracias por volver siempre Pepín. Y sigue, se necesitan blogs como el tuyo para seguir soñando, tu lo sabes bien ;)

LA LIBRERÍA PERDIDA http://lalibreriaperdida.com/ el blog de @IFriedkin  ¡¡Imprescindible!! Pocas veces he dado con un blog que me guste tanto, este señor (escritor ^^) tiene el  blog lleno de muchísimas historias increíbles y totalmente interesantes, cuando le descubrí recuerdo que acabé con todas en poco tiempo ( y os aseguro que son bastantes). Siempre se lo digo tiene un don especial para enganchar al lector en ellas y que siempre estemos pidiéndole más y más. Me gustan mucho tus historias Ibra, lo sabes, gracias por ellas, permiten reflexionar de muchas más formas de las que piensas y eso es de agradecer, te diría que terminases mi historia favorita pero me da penita que se acabe jajaja Gracias también por el premio al que me nominaste con mi otro blog hace unos meses, el premio dardos. Aún tengo pendiente escribir algo sobre ello por allí, no se me olvida créeme, pero fue mala época de tiempo y de otros temas y aún a fecha de hoy no me he podido poner con ello, al ponerme con esta me acordé, escribiré algo por allí más adelante (con tu permiso) así podré recabar nuevos blogs ;) que a este paso todas mis entradas de premios se van a parecer jeje 

100 CEROS http://www.100ceros.blogspot.com.es/ el blog de @100cerosblog un blog como el mismo describe en su twitter, sobre ciencia, de una manera más sencilla y divertida sobre cosas conocidas y otras no tanto, que nos permiten aprender a todos sobre muchos temas interesantes e importantes, además para alguien totalmente inepta para la ciencia como yo es de agradecer todas las cosas que nos enseñas ;)

LA ABUELA TE CUENTA http://cuentameuncuentoabuela.blogspot.com.es/ @AbuelaTeCuenta  la propietaria de este blog es escritora de cuentos y relatos infantiles y juveniles,  en su  blog y en su perfil de twitter podréis encontrar como acceder a ellos, además en su blog podréis ir leyendo distintos relatos que nos deja que seguro os picarán el gusanillo  de su escritora y querréis seguir leyéndola. 

EL  BLOG DE DANI http://elblogdedani24.blogspot.com.es/ @danivr24 Dani, si, la persona que me ha nominado a este premio, he de decir que cuando descubrí este blog me produjo mucha ternura y emoción porque en muchas de las cosas que escribe me recuerda a mi cuando empecé de hecho este blog me recuerda mucho al  este mío ya que la temática es parecida. A Dani, al igual que a mí le encanta escribir y en este blog podréis encontrar relatos muy bonitos que os llegarán a emocionar. 

ENAMORADO DEL ATLETI http://nolopuedesentender24.blogspot.com.es/@danivr24    Si, este blog también es de Dani, Dani que además de escritor le pasa como a mí que es un fiel seguidor del Atlético de Madrid y un día pensó en unir sus dos pasiones y crear este blog sobe el Atletico de Madrid. Este blog recién comienza su andadura pero ya tiene cositas interesantes, estoy segura de que todos los seguidores del Atleti disfrutaréis de él. 


EXCENTRYA http://www.excentrya.es/ @Excentrya  un blog muy interesante, que sigo desde hace algún tiempo y en el que su creador nos da a menudo muchos consejos a todos los que estamos en esto. ¡Gracias! 

¡Espero que os gusten!

PD: Es probable que encontréis fallos técnicos en esta entrada en el tipo de letra, me está dando muchos problemas. 





viernes, 3 de abril de 2015

MIEDO


Miedo. Que palabra más sencilla y sin embargo, que complicaciones trae consigo.  Si algo he aprendido es que el miedo tiene poder para paralizarte. Y  aunque intentes moverte te deja petrificado bajo esa maraña de inquietudes con las que te ha envuelto el corazón. Y cuando vienes a darte cuenta te ha quitado los mandos de tu propia de vida.

Cuando descubres que esa maraña no es tan fuerte y que si tiras de la punta puedes desenrollar ese embrollo, es demasiado tarde. Es demasiado tarde porque tu vida ha cambiado para siempre durante el tiempo que has estado en silencio. Las decisiones que no has tomado, las cosas que no has dicho, las cosas que no has hecho, han cambiado tu vida. 

Y ahora tu pensarás: "No decidir, no hablar, no hacer, también es una elección", es cierto, lo es. Pero es una elección con un arma de doble filo. Esas negaciones han hecho que te pierdas muchas cosas y está bien si eso es lo que tu quieres, pero no está bien cuando tu no firmas esa sentencia. El 99% de las veces las cosas que no decimos o que no hacemos están firmadas por el miedo. A veces porque tenemos miedo al fracaso, otras al conflicto, casi siempre al dolor... 

Pero... ¿Quién es el miedo para dirigir tu vida? En serio, ¿Quién es? Pensadlo: Le tratamos como si fuera una persona, como si fuera nuestro dueño y nosotros su posesión. Y se nos olvida que si le pertenecemos a alguien sólo es a nosotros mismos. Que nadie debería decidir por nosotros que queremos ser, a quién tenemos que amar o que queremos soñar. Y desde luego esto no debería decidirlo una emoción.

El miedo sólo es una palabra. ¿Por qué le damos tanto poder a una palabra?. Las palabras no matan, ni te besan. Ellas no pueden actuar. Ni amar. Ni respirar. ¿Por qué dejar entonces que nos dominen? . ¿Por qué permitimos que tengan tanto peso en una decisión? Es verdad que es imposible no tener miedo. Todo el mundo lo tiene. Pero si es posible que te recuerdes, que a pesar de la maraña de inquietudes que va tejiendo para ti, aún tienes el poder para atraversarla y continuar.

Atrevámonos a darle al miedo su lugar. Y si puede ser, vamos a echarle de nuestra vida. Y vivamos sin él por una vez. A ver que tal nos va. Me atrevo a decir que como mínimo nuestra vida será más real. Porque todo lo que nos pase, será todo lo que nos tenga que pasar. Sin condiciones. Sin trabas. Sin límites. 






viernes, 13 de febrero de 2015

¿HÉROE O VILLANO?

"No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente..." Así empieza una novela de Arturo Pérez Reverte. "El Capitán Alatriste". Supongo que una parte de mí se quedó para siempre en esa frase, en ese comienzo. En ese big bang. Por eso siempre esperé que alguien hablase así de mí. Total, yo también era como Diego Alatriste ¿No?

No. Supongo que no. Al final los sueños donde creces de niño nunca se cumplen. Yo crecí entre páginas en blanco y negro. Entre laberintos alfabéticos infinitos donde podía encontrar cosas que ni sabía que había perdido. Resultaba fascinante. Podía llorar, sufrir, amar y volar en un mundo mágico que me gustaba más que el mío. 

De alguna manera siempre deseé ser uno de ellos. Llevar espada. Pelear a lomos de un dragón. Rescatar a la princesa. Hacer amigos prohibidos. Montar a caballo. Mentir. Robar. Matar. Y que aún así acabase siendo el mejor villano que la literatura jamás había inventado.

Pero no lo logré. Perdón. Si que lo logré. Al menos en parte. Me convertí en un villano. Abandoné la linea cuidadosamente trazada para mí y me metí en laberintos menos fabulosos que los que leí en mi niñez. Pero nunca sería el villano que había soñado. Aquí. En el mundo terrenal  nadie hablaría bien de mí jamás. En el mundo terrenal nadie confía en un villano. En los libros sí. Porque los villanos de los libros se saltan la ley, mienten, roban y hacen daño, pero tienen un código moral estricto basado en ayudar al débil y basado en la lealtad.

¿Que si yo tengo un código? Puede. Tal vez. Pero no sirve de nada. En el mundo terrenal el fin no justifica los medios, en los libros sí, en los libros puedes crear un villano y convertirlo para siempre en un héroe, por siglos. 

En este mundo ningún escritor escribirá de mí "No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente..." , en este mundo se llenarán portadas con mis delitos mientras mi vida y mi historia servirán de comida para el ganado.  

Porque en este mundo un malhechor jamás será un héroe. En este mundo los héroes son personas que luchan, que nunca se rinden y que sus acciones son a menudo el camino hacía la gloria para otros.  En este mundo yo nunca seré un héroe porque  soy un malhechor, un villano capaz de las mayores atrocidades y en este mundo los villanos nunca ganan. Y eso...eso es algo bueno. 



jueves, 5 de febrero de 2015

NO SOY UNA BUENA PERSONA-FINAL

Oli ha muerto. Casi parece un sueño al pensarlo,tengo que decirlo en voz alta para hacerme a la idea. Cuando sonó el teléfono y llegó la triste noticia casi parecía una broma macabra, pero no lo era. Y el gélido frío acariciando mi rostro mientras el enterrador prepara la masilla para tapar el agujero que cubre su ataúd lo corroboran.

Recuerdo que llovía cuando me llamaron y que llovió durante todo el tiempo dedicado a velar su cuerpo, ahora un cielo encapotado nos acompaña y un frío casi helado nos congela los huesos mientras la despedimos. Es curioso, en una ciudad en la que nunca llueve, el tiempo se ha teñido de oscuro para su muerte, quizá porque ella era así, oscura. Y este tiempo es tan solo una manera de homenajearla, o de recordarla.

Es difícil imaginar que ya no podremos azuzarla cuando la veamos mirando constantemente al vacío, que ya no haremos cabalas de su pasado, de ese pasado del que parecía que había huido y dejado atrás pero al que siempre ella miraba, como si fuera una mochila de cemento enroscada a su espalda. Ya no fingiremos creerla cuando nos diga que está bien. Ni será necesario mordernos la lengua para evitar decirle que sabemos que nos miente.

Pero...¿Como iba a mentirnos si nunca le preguntábamos? Nunca le insistimos en serio, supongo que una parte de nosotras tenía miedo de su mirada. De esos ojos que siempre parecían mirar atrás. Y lo de atrás, lo oculto, nos asustaba. En realidad no debería ser una excusa, pero es la única que se me ocurre para tratar de perdonarme.

Una parte de mí se cuenta a si misma que Oli sabía que podía contarnos lo que fuese, que la apoyaríamos y que si no lo hizo, solo ella sabe por qué. La otra me dice que tendríamos que haber sabido que algo pasaba y haber estado ahí para ella. Y que como no lo hicimos, esto es culpa nuestra. Esta parte está ganando. 

Resulta irónico pensar que me pasé media vida haciendo cábalas sobre que le había ocurrido, ahora creo que me pasaré la otra media tratando de averiguar por qué se ha cortado las venas, por qué creía que el suicido era la única salida. Y lo más irónico de todo es que sé que es la misma respuesta para ambas preguntas y que ya nunca lo sabré.

Supongo que con el tiempo olvidaré las dudas que me causaba y trataré de rescatar una imagen nítida de ella sonriendo, esperanzada ante algo nuevo. Es así como quiero recordarla. Sonriendo. No era algo habitual en ella,por eso era algo tan especial verla hacerlo. 

Es así como merece ser recordada. Merece que cuando pasen los años y hablen de ella nadie hable de ese halo de misterio y oscuridad que siempre acarreaba consigo, si no de su bondad y ternura, de su corazón y que el legado sea "Era una buena persona". No creo que ella lo supiese, pero lo era, quizá por eso me parece tan importante recordarla así.

Aún así, siempre llevaré su muerte conmigo. Siempre me quedará la duda de que habría pasado si hubiese hecho algo mientras seguía con vida. Ahora solo me queda desearle que, esté donde esté, encuentre al fin la paz que nunca encontró entre nosotros. 






lunes, 19 de enero de 2015

ES COMPLICADO

"No sabía que el mundo entero cabía entre tus brazos" No, no lo sabía. Ese era el lugar más maravilloso y seguro del mundo. Y yo lo ignoraba. ¿Cómo iba a saberlo? Estábamos destinados a odiarnos. ¿Recuerdas?

Aún recuerdo la primera vez que me miraste. Dios...me habrías dado con una pala en la cabeza si hubieses podido. ¿Como podía generarte tanto odio si aún no me conocías? Nunca te lo reproché. No habría tenido mucho sentido hacerlo cuando mis pensamientos sobre ti tampoco eran los mejores del mundo."Uf ¿De donde habrán sacado a este pijo estirado?"Solía pensar con desdén cuando te veía a mi alrededor.

Como iba a imaginarme que ese pijo estirado se convertiría en mi mejor aliado. Supongo que si alguien me hubiese dicho que permanecerías a mi lado aún con todos en contra, hasta las últimas consecuencias si fuese necesario, me habría reído y le habría dicho que se dejase de idioteces. Pero lo hiciste. Permaneciste fiel y leal a mí aunque todo indicaba que no debías hacerlo, sin preguntas, sin ruegos, sin decir nada, Tan solo estabas a mi lado porque sentías que debías hacerlo, no te importaron las reglas ni tu odio hacia mí.

Bueno, en realidad creo que ya no me odiabas, supongo que no era tan difícil llegar a tu corazón,total, el muro que lo cubría era de paja. Fácilmente franqueable. Y lo franqueé. Y en algún momento dejé de ser la diana perfecta para tus dardos envenenados con tu ira. Y tú dejaste de ser un pijo estirado para mí. Bueno, al menos dejaste de ser estirado...

Y entonces empezamos a hablar. No con palabras. Éstas dejaron de hacer falta. Con la mirada bastaba para saber que hacer en cada situación, que necesitaba el otro, que había que hacer y que no. Esto hizo que nuestro trabajo pasase de ser complicado a ser sencillo. Que de ser alguien más nos convirtiéramos en los mejores. El dúo perfecto.

Antes he dicho sencillo ¿Verdad? No. En realidad siguió siendo complicado, porque con esto empezaron las faltas de oxígeno cuando el otro estaba en peligro. El alivio cruzando nuestro rostro cuando nos veíamos volver a salvo. Empezamos a soltar el aire que no sabíamos que estábamos conteniendo cuando el otro conseguía escapar de una muerte segura. Y empezaron los abrazos cuando conseguíamos burlar a la muerte una vez más.

Como el de hoy. Cuando al abrazarnos he sentido que estaba en casa por primera vez, y me he sentido extrañamente estúpida al pensar que sí, que el mundo entero cabía entre tus brazos. Casi iba a reprenderme por ello cuando he sentido tus lágrimas mojar mi hombro mientras tus brazos se aferraban a mí más fuerte. ¿Sencillo? No cielos. Está lejos de ser sencillo. Ahora es complicado. Muy complicado.

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